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Reglas básicas antes de enviar tu manuscrito

A menudo la forma ahoga al contenido. Una buena historia puede fácilmente acabar en la papelera virtual de un editor si el autor no ha prestado atención a ciertos detalles, pensando tal vez que la genialidad de su historia podrá con cualquier error gramatical, con cualquier defecto de forma. No es así. En este artículo se recogen los errores más comunes que los escritores cometen en los manuscritos que nos envían. Puedes mejorar sensiblemente tu libro antes de someterlo al escrutinio de un editor si prestas atención a determinadas omisiones o errores, relativamente frecuentes. De lo general a lo más concreto, deberías prestar atención a lo siguiente:

 1   Menos es más

escribiendoCada libro y cada página debe contener las palabras necesarias y ni una más. No siempre por dar más detalles vamos a enriquecer el texto. De igual forma, a veces el escritor tiende a considerar que es necesario recordarle al lector lo que sucedió en el capítulo uno, porque cree que se le puede haber olvidado. El efecto es a menudo un desastre: el lector, al que no hay que subestimar, puede acabar saturado al percibir que la historia no avanza, o que el texto tiene un cierto tufo didáctico.
Vuelve atrás solo si es absolutamente imprescindible. En general deja que sea el lector quien decida si tiene que releer un pasaje, no le obligues a ello.

 

 2  Diálogos

Escribir diálogos con naturalidad es difícil. Cuando dos personas mantienen un diálogo no tienen ninguna necesidad de usar sus nombres. El autor, por el contrario, se encuentra ante la necesidad de hacer comprender al lector quién está hablando en cada momento. De nuevo no subestimes al lector, y permite que sea el contexto el que identifique a los interlocutores. Asegúrate bien de que sea necesario repetir los nombres de los personajes en los diálogos, interpelándose uno a otro, sobre todo cuando se produce una conversación entre solo dos personas. Si son María y Pablo quienes mantienen un diálogo, no debemos caer en la tentación de recordarle constantemente al lector quién dice qué. No es necesario.
—María, ¿crees que tu hermano vendrá pronto?
—No, Pablo.


 3  El adjetivo

También en este capítulo de economía del lenguaje se sitúa el exceso de adjetivos. Pregúntate si el hecho de que el protagonista lleve un gabán verde de paño con ribetes dorados, amplios bolsillos y cuello abotonado aporta realmente algo al contexto, ofrece información sobre el personaje o añade algo al clima. A menudo, de nuevo, es más provechoso acudir a los recursos lingüísticos, comparación, símil o metáfora, que hacen aflorar automáticamente imágenes propias del lector, que a la descripción detallada, que exige al lector detenerse para captar imágenes complejas, entorpeciendo de paso el dinamismo del relato

 

 4  La puntuación: hay vida más allá de la coma

 

Ten especial cuidado a la hora de usar la puntuación, tanto comas como punto y comas y dos puntos. Muchos autores ignoran deliberadamente el punto y coma o los dos puntos, seguramente porque desconocen su gran utilidad; todo lo solventan con la socorrida coma. Pero su existencia es un recurso valioso para la ordenación de los textos.
Más abajo incluimos tres links de la RAE para el que tenga alguna duda. Como norma general, ya sabes que, por poner algunos ejemplos, van entre comas las enumeraciones, las frases yuxtapuestas o los incisos dentro de una oración —aunque éstos también pueden ir entre guiones, y en ocasiones esto aligera la lectura—.
La RAE es más tolerante en otras ocasiones; después de sin embargo o de los adverbios terminados en mente a veces se admite poner la coma o no ponerla, dependiendo de lo que venga a continuación. Tan equivocado está el que pone comas sin necesitarlas como el que prescinde ellas siendo éstas necesarias.

Lo que dice la RAE: 1, 2, 3.

 

 5  Mayúsculas y otros recursos tipográficos

tipografiaTodos conocemos las palabras que obviamente van en mayúsculas, como nombres propios. Pero a menudo el autor quiere dar un toque poético al relato y se permite escribir en mayúsculas por ejemplo La Piedra Verde Mágica, o La Espada Vengadora. Esto acaba por enredar el relato y entorpece su lectura.

Los accidentes geográficos (montaña, río, valle, etc.) se escriben con minúscula, excepto si la palabra está incluida en el propio nombre del río o mar, por ejemplo “la montaña de los Tres Ríos”. Los puntos cardinales se escriben en minúscula.

La RAE sobre las mayúsculas
No utilices mayúsculas para resaltar la importancia de un contenido, de la misma manera que no debes usar la negrita. El uso de mecanismos tipográficos para destacar contenidos se considera como muestra de cierta torpeza en la redacción. En este mismo sentido debería evitarse el uso de paréntesis.


 6  Puntuación de diálogos

En los diálogos se debe usar el guión largo “—“, también llamada raya, no el corto “-“. Precede al diálogo sin espacio:

—¿Has traído comida?

Si incluimos dentro del diálogo texto que no pertenece a la interlocución, una aclaración del autor, otra raya antecede a ésta, dejando el signo de puntuación que pertenece al diálogo para después de la aclaración, salvo que sea una interrogación o exclamación, que se cierra justo después del diálogo:

—Has traído comida —constató el hombre.
—¿Has traído comida? —murmuró el hombre.

Si después de la aclaración sigue el diálogo, ésta debe quedar encerrada entre las rayas:

—Habrás traído comida —susurró el hombre—, aquí estamos pasando hambre.

Éstas son, de forma muy básica y resumida, las reglas de puntuación para los diálogos.

 7  Acentuación

Sobre todo se da el error en palabras polisémicas, por ejemplo el y él, o esa y ésa. Puede cambiar absolutamente el sentido de la frase. Debes prestar especial atención a este error, ya que las faltas de ortografía dejan en mal lugar a cualquier autor.
Aquí encontrarás lo que dice la RAE sobre la tilde.

 

 8  Errores frecuentes

Hay algunas palabras que, por razones desconocidas, son susceptibles de inducir a error en su ortografía. Por ejemplo sino y si no, o el uso del de que, el famoso dequeísmo y queísmo; hay autores que, al no saber utilizarlo, lo evitan siempre, cuando, obviamente, hay ocasiones en las que es necesario.

Ahí va el link de la RAE

Es fácil perderse en la gramática de una oración demasiado larga. Para eso sirven los puntos, para respirar y poner orden

 

 9  La múltiple subordinación

Aunque también podría estar dentro del apartado “puntuación”, este tema merece atención aparte. Cuando el autor se enreda en oraciones excesivamente largas, en las que incluye coordinadas y subordinadas, en ocasiones acaba por perder la concordancia género número, o incluso mezclar tiempos verbales distintos que chirrían al lector. Por ejemplo, es habitual algo así: “El anciano pasó a su dormitorio, donde cada día entraba a la misma hora y con la misma ropa, y se dirigió a la cabecera de la cama, donde tenía su bastón apoyado en un rincón, éste parecía cansado” (¿El rincón?, ¿el bastón?). Es fácil perderse en la gramática de una oración demasiado larga. Para eso sirven los puntos, para respirar y poner orden.

 

 10  Leísmos y otros ismos

Éste es un tema relativamente simple, que se complica mucho debido a las excepciones. Lo más importante:

—¿Vas a ver al director?
—Sí, lo veré a las seis.

Lo correcto aquí es el uso de lo, no le, ya que su función es de complemento directo. Pero sigamos con el diálogo.

—¿Vas a ver al director?
—Sí, lo veré a las seis.
—¿Para qué?
—Le pediré disculpas.

Ahora se trata de una función de complemento indirecto, y por tanto el uso correcto es le. 

Lo que dice la RAE


 11  El corrector ortográfico

Usa el corrector ortográfico del ordenador. No detectará todos los errores, pero sí llamará la atención sobre aspectos dudosos. No hay que menospreciar esta ayuda.

 

Esto no pretende ser un manual exhaustivo del éxito de un manuscrito, sino más bien una guía útil de errores frecuentes para escitores noveles. La mayor parte del trabajo debe recaer, una vez más, sobre el escritor. No permitas que los errores y las erratas hablen por ti. Es cierto que es prácticamente imposible generar un manuscrito libre de ellos, pero minimizar su impacto sí es posible. 

 

* Fotografías bajo licencia Creative Commons de atribución: Rennett Stowe y Horia Varlan

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Comentarios  

 
# IGA 10-06-2013 19:46
—¿Vas a ver al director?
—Sí, lo veré a las seis.

"Le" también sería correcto. Según el enlace:

[Dada la gran extensión en el uso de los hablantes cultos de ciertas zonas de España de la forma le cuando el referente es un hombre, se admite, únicamente para el masculino singular, el uso de le en función de complemento directo de persona: ¿Has visto a Jorge? Sí, le vi ayer en el parque].

;)
Responder
 
 
# Literanda 11-06-2013 06:40
Tienes razón. Pertenezco a una generación en la que a eso se llamaba "leísmo permitido".
Tú lo has dicho: ese uso se admite. Lo que implícitamente quiere decir, a mi juicio, que hay una forma más adecuada de hacerlo. ¿Por qué usar una forma "admitida" cuando hay una manera mejor de hacer las cosas por el mismo dinero? :)

Un saludo
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