Esta obra de Don Juan Manuel pertenece a la tradición de cuentos enmarcados de tradición orientalista. Así, un leve marco argumental como la conversación que mantiene un conde con su consejero, aporta la unidad a todos los cuentos que en él se incluyen (51 en total). La estructura de la obra sigue siempre unas mismas pautas: el conde plantea un problema a Patronio, quien le responde con un cuento del cual se extrae una conclusión que contiene la solución al conflicto, solución que, a su vez, es adoptada y generalizada por el autor.
De todas las obras que se salvaron del incendio del monasterio de Peñafiel donde Don Juan Manuel había depositado una copia completa y aprobada de toda su producción, destaca por su originalidad El conde Lucanor o Libro de Patronio, terminada, según dejó anotado el autor, el 12 de junio de 1335.
Con respecto a las fuentes, esta obra inserta cuentos de diferentes procedencias: árabes (orientales en general), de la tradición española, anécdotas de las Cruzadas, de la tradición clásica (Esopo) o de la tradición eclesiástica. No obstante, la originalidad de Don Juan Manuel es manifiesta, ya que vivifica el relato y comunica una gran movilidad que no existía en ninguna de las fuentes empleadas. El tema y el argumento de los cuentos no es original, pero sí la recreación concreta de ellos por el autor, la actualización de los temas y la unidad de tono que presenta toda la obra.
El principal rasgo de la obra es la intencionalidad didáctica, el interés por enseñar es manifiesta. Don Juan Manuel quiere dar soluciones a los diversos problemas que se le pueden plantear a un noble a lo largo de su vida, intentando, de este modo, justificar razonadamente un modo de vida al que estaba entregado por entero. Don Juan Manuel era noble y guerrero y se interesa sólo por su propio estado, por lo que las enseñanzas de su obra están hecha a la medida de la nobleza española. El conde Lucanor les previene contra la mediocridad, la indolencia, fomenta la discreción y el criterio, sus deberes, su patria y su dios.
Don Juan Manuel
Nieto de Fernando III el Santo, sobrino de Alfonso X el Sabio y primo de Sancho IV el Bravo, Don Juan Manuel (1282-1348) es autor de numerosas obras en rosa, siendo el máximo continuador de la tradición que arranca con Alfonso X. Participó de manera muy activa y personal en las luchas castellanas por el control del poder entre la nobleza y la monarquía, siendo un firme defensor de la ley y orden en defensa de los intereses familiares y personales frente al poder real. Una problemática típica de la crisis de la política castellana del siglo XIV y que se refleja en toda su obra.
Como afirma el hispanista Jose Manuel Blecua, don Juan Manuel es el primer autor español «que ofrece una clarísima conciencia de escritor». Es el primero que se preocupó de las críticas que recibían sus obras y así lo refleja en sus textos, por ello también es pionero en cuidar la transmisión correcta y fidedigna del corpus de su producción.
De su vida dos hechos son sobresalientes: la devoción a la orden de los dominicos (para los que fundó el monasterio de Peñafiel) y su obsesiva y consciente ambición. Ambos rasgos tendrán adecuado reflejo en sus escritos. Su fuerte individualismo dejará una profunda huella en toda su obra y marcará su búsqueda de un estilo personal y original, aunque en la práctica se halla lingüísticamente apegada a la producción de su tío Alfonso X, por el que sentía un gran respeto, es claro su empeño por borrar toda huella de un taller de escritura, omitir toda referencia a las fuentes, presentando su obra como fruto de su propia experiencia como noble castellano.
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CARACTERÍSTICAS DE ESTE EBOOK
Número de páginas: 249
Género: prosa didáctica
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