Las coplas a la muerte de su padre son sin duda la obra a la que Jorge Manrique debe su fama, y también una de las obras fundamentales de la poética en lengua castellana. Se enmarcan en el género de la elegía —un subgénero de la lírica que alude al lamento, no necesariamente a causa de la muerte—, y fueron compuestas por Jorge Manrique, al menos en parte, con posterioridad a la muerte de su padre, Rodrigo Manrique.
Desde el punto de vista de la composición, las coplas no son innovadoras o rompedoras con la tradición, a pesar de que suponen el apogeo de la estrofa que pasó a denominarse manriqueña, o sextilla de pie quebrado, o sextilla manriqueña. Curiosamente el nombre no se debe a Jorge Manrique, ya que fueron usadas con anterioridad por su propio tío, Diego Gómez Manrique, y también por Juan de Mena.
El autor huye en la obra de cualquier intento de jugar con lo formal, huye del cultismo o de la abstracción, lo que hace que las coplas sean perfectamente legibles aún hoy, y se atiene casi perfectamente a la tradición cristiana del momento, ejemplarizando la vida de su padre.
Si lo formal no es lo importante de esta obra, sí lo es el profundo pensamiento que en ella plasma Manrique, un tributo a su padre, Don Rodrigo, pero también una reflexión —en las primeras estrofas, hasta la copla 25— acerca de la muerte, de la levedad de la vida. Para posteriormente elogiar la vida de su padre difunto, perfecto ejemplo de la vida virtuosa. Se ha llegado a pensar que quizás las primeras estrofas —más generales— pudieran haber sido escritas antes de la muerte de su padre.
Los temas tratados, desde un sentimiento sincero, llano y melancólico, aluden a la levedad del ser, al hecho de que la muerte trata por igual a todos, independientemente de su procedencia, de su riqueza o de su poder. Son temas muy presentes a lo largo de la Edad Media, de acuerdo con la cultura cristiana y la iglesia católica: fugacidad de la vida, de la fama y de la riqueza material que además es tratada como origen del mal. Frente a esta caducidad Manrique opone la virtud como única tabla de salvación.
Finalmente la muerte —un tema omnipresente durante la Edad Media y en la literatura del prerrenacimiento, casi obsesivo— es tratada por Manrique de un modo diferente, no como negación de la vida, no como un hecho al que enfrentarse con rebeldía, sino con serenidad. La muerte viene a ser el final descanso de las penalidades.
Existe muy poca certeza acerca del año o lugar de nacimiento del autor. Seguramente en torno a la cuarta década del siglo XV. Perteneciente a una familia noble y acaudalada, siguió los pasos políticos y militares de su familia, ganando prestigio en batallas y participando activamente para la entronización de los Reyes Católicos.
No fue un autor prolífico, y de toda su obra destacan precisamente las Coplas por la muerte de Don Rodrigo, un clásico de la literatura universal, ensalzadas incluso por Lope de Vega, cuando afirmó que la obra merecía estar escrita con letras de oro.
Manrique murió posiblemente hacia 1480, debido a las heridas sufridas en combate, aunque la historia también es confusa en este aspecto.
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CARACTERÍSTICAS DE ESTE EBOOK
Número de páginas: 43
Género: poesía, elegía, lírica
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Desde el punto de vista de la composición, las coplas no son innovadoras o rompedoras con la tradición, a pesar de que suponen el apogeo de la estrofa que pasó a denominarse manriqueña, o sextilla de pie quebrado, o sextilla manriqueña. Curiosamente el nombre no se debe a Jorge Manrique, ya que fueron usadas con anterioridad por su propio tío, Diego Gómez Manrique, y también por Juan de Mena.
El autor huye en la obra de cualquier intento de jugar con lo formal, huye del cultismo o de la abstracción, lo que hace que las coplas sean perfectamente legibles aún hoy, y se atiene casi perfectamente a la tradición cristiana del momento, ejemplarizando la vida de su padre.
Si lo formal no es lo importante de esta obra, sí lo es el profundo pensamiento que en ella plasma Manrique, un tributo a su padre, Don Rodrigo, pero también una reflexión —en las primeras estrofas, hasta la copla 25— acerca de la muerte, de la levedad de la vida. Para posteriormente elogiar la vida de su padre difunto, perfecto ejemplo de la vida virtuosa. Se ha llegado a pensar que quizás las primeras estrofas —más generales— pudieran haber sido escritas antes de la muerte de su padre.
Los temas tratados, desde un sentimiento sincero, llano y melancólico, aluden a la levedad del ser, al hecho de que la muerte trata por igual a todos, independientemente de su procedencia, de su riqueza o de su poder. Son temas muy presentes a lo largo de la Edad Media, de acuerdo con la cultura cristiana y la iglesia católica: fugacidad de la vida, de la fama y de la riqueza material que además es tratada como origen del mal. Frente a esta caducidad Manrique opone la virtud como única tabla de salvación.
Finalmente la muerte —un tema omnipresente durante la Edad Media, casi obsesivo— es tratada por Manrique de un modo diferente, no como negación de la vida, no como un hecho al que enfrentarse con rebeldía, sino con serenidad. La muerte viene a ser el final descanso de las penalidades.
Jorge Manrique
Existe muy poca certeza acerca del año o lugar de nacimiento del autor. Seguramente en torno a la cuarta década del siglo XV. Perteneciente a una familia noble y acaudalada, siguió los pasos políticos y militares de su familia, ganando prestigio en batallas y participando activamente para la entronización de los Reyes Católicos.
No fue un autor prolífico, y de toda su obra destacan precisamente las Coplas por la muerte de Don Rodrigo, un clásico de la literatura universal, ensalzadas incluso por Lope de Vega, cuando afirmó que la obra merecía estar escrita con letras de oro.
Manrique murió posiblemente hacia 1480, debido a las heridas sufridas en combate, aunque la historia también es confusa en este aspecto.