Con el Guzmán de Alfarache nos encontramos un verdadero bestseller de su época, finales del siglo XVI, casi cincuenta años después de la aparición del Lazarillo de Tormes, fuente de la que bebe la presente obra en algunos aspectos. Fueron incontables las ediciones publicadas del Guzmán, tras su impresionante éxito, múltiples y muy tempranas traducciones, e incluso algunos imitadores que publicaron falsas segundas partes. (La novela posee una segunda parte del propio autor).
Al modo del Lazarillo, la estructura del Guzmán se organiza en capítulos siguiendo la vida itinerante del pícaro, sus servicios con diferentes amos y sus vicisitudes. Narrada desde el punto de vista de un Guzmán adulto y arrepentido de su vida pasada, es precisamente el tono moralizante de la narración, su pesimismo, lo que la diferencia del Lazarillo de Tormes.
Mateo Alemán se propone sin duda entretener al lector con las desventuras de su protagonista, pero también darle una lección moral, una visión ácida de una sociedad decadente y corrupta. Existe por tanto una extraña dualidad: la de un joven Guzmán pícaro y delincuente, vivaz y aventurero, y la del Guzmán adulto, condenado a galeras, arrepentido e intolerante con su propio pasado, lo que no deja de ser un atrevido método del autor para mantener a sus lectores pendientes de la doctrina moralizante.
Desde un punto de vista estilístico la obra es un compendio de posibilidades narrativas, dependiendo del punto de vista del narrador, de la misma manera que el autor toma recursos y registros de todos los niveles de la sociedad: desde el Guzmán adolescente y pillesco, hasta el sabio Guzmán de la edad adulta, de la misma manera que las distintas voces se adaptan al tono que quiere adoptar el autor en cada momento: el moralizante, el narrativo, el didáctico...
La novela se publicó por primera vez en 1600 —con dos años de retraso a causa de la escasez de imprentas— y supuso un gran éxito, cuyas versiones y ediciones ilegítimas acostumbraban a incluir en el título la expresión "Vida del pícaro". (Incluso actualmente alguna ediciones la incluyen por error). Uno de sus primeros lectores fue Miguel de Cervantes, que supo ver en la obra sus virtudes innovadoras, y que le hizo intervenir en su Quijote, que se publicaría apenas cinco años después. Debido a su rotundo éxito la obra, muchos fueron quienes escribieron una segunda parte del Guzmán, a lo que Alemán respondió con una segunda parte del Guzmán de Alfarache, atalaya de la vida humana
Mateo Alemán y Enero
Nació en Sevilla en 1547, el mismo año en que nació Miguel de Cervantes —pertenece como él al Siglo de Oro de la literatura castellana—, y fue conocido fundamentalmente por las dos partes dedicadas al Guzmán de Alfarache.
Se sabe que comenzó estudios de medicina, y que ejerció en Sevilla diversas profesiones de índole pública. Encarcelado a causa de las deudas contraídas durante dos años y medio en la cárcel de Sevilla, es de suponer que fue allí donde conoció de cerca la vida canallesca retratada en sus novelas.
En 1608 marchó a Mexico, donde murió, aproximadamente hacia 1615.
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CARACTERÍSTICAS DE ESTE EBOOK
Número de páginas: 319
Género: picaresca, narrativa
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