Esta obra que tienes ante ti, El Alcalde de Zalamea, escrita por Calderón hacia 1636, es una de las más características y representadas del Siglo de Oro de la literatura castellana. Esto es así por méritos propios, y también por lo representativa que es, dentro de su época y de su género. Pertenece a un subgénero llamado “drama de honor” del teatro del barroco. A este subgénero pertenecen también por ejemplo Fuenteovejuna, de Lope de Vega.
En el drama de honor el protagonista es precisamente el honor, pero no el honor romántico o caballeresco, sino el honor del campesinado, —casi siempre arrasado por el poderío del clero, de los militares o de la aristocracia—, honor entendido como la valía que a alguien se le puede aplicar, su altura moral, el valor que otros le dan a uno. Se trata de un tipo de honor contrapuesto al de honor heredado, honor social.
Cabe decir que posiblemente no se trataba de una preocupación real de los autores que lo trataban en sus obras, sino más bien de un recurso comercial, una garantía de éxito de la obra. (Así lo afirmaba el propio Lope en el Arte de hacer comedias). Lo que sí es importante es el interés que esta temática suscitaba en la sociedad española, y más si se trataba de un honor relacionado de alguna manera con el sexo. A esto apunta también el hecho de que el honor era casi un artículo de cambio: se podía perder, pero también se podía recobrar, lo que sin duda contribuía a banalizar el concepto.
Sinopsis de la obra
A un pueblo extremeño —Zalamea de la Serena— llegan las tropas españolas, y con ellas llega el noble Don Álvaro de Ataide, que se alojará en casa de Pedro Crespo, un bondadoso y rico hacendado del pueblo, padre de la bella Isabel. Don Álvaro secuestra y mancilla el honor de Isabel, a lo que Pedro responde ofreciéndole al noble militar una dote con el fin de que se case con su hija, oferta que Don Álvaro rechaza, dado el origen humilde de la moza, sometiendo a Pedro y a su familia a un terrible escarnio y deshonor. Cuando Pedro es elegido alcalde de Zalamea, decide juzgar al noble —pese a no tener derecho a ello dado el carácter militar del detenido—, y Don Álvaro es sentenciado y ajusticiado. Será el rey Felipe II quien finalmente ratifique la decisión de Pedro Crespo, premiándole con la alcaldía a perpetuidad.
Pedro Calderón de la Barca
Nacido en Madrid en 1600, cuando Lope de Vega contaba ya con 35 años, pronto se trasladó a Valladolid. Hijo de un autoritario padre, hecho que pudo influir en su obra, donde se reflejan frecuentes enfrentaminetos paterno-filiales, abandonó la carrera eclesiástica —impuesta por su padre— por la militar, participando en numerosas campañas en Flandes y en norte de Italia, y llevando una vida plagada de pendencias y sucesos truculentos. Como soldado se labró una sólida reputación y siempre guardó un grato recuerdo de su etapa militar.
Desde pequeño destacó en los estudios, ganando algunos premios literarios y recibiendo a lo largo de su vida numerosos encargos para escribir obras dramáticas para los teatros de la corte de Felipe IV, con la que mantenía en general una provechosa relación.
Murió en Madrid en 1681, con ciertas dificultades económicas.
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CARACTERÍSTICAS DE ESTE EBOOK
Número de páginas: 127
Género: teatro
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