Es algo bien sabido y comentado hasta la saciedad que la ciencia ficción no es muy popular entre el público generalista. Ponerle esa etiqueta a un libro elimina de un plumazo gran parte de sus potenciales lectores. Suele ser habitual en el caso de autores de renombre, que críticos, editores, e incluso los mismos autores, eludan utilizar explícitamente el rótulo de ciencia ficción. Vonnegut dijo textualmente que le parecía una forma de negarse a tomar a un escritor seriamente.

¿Habría obtenido Saramago el Nobel de ser considerado un autor de ciencia ficción? Quizá no. Así El ensayo sobre la ceguera es una fábula moral, 1984, Fahrenheit 451, Mercaderes del espacio y Un mundo feliz son distopías, El cuento de la criada y Oryx y Crake son ficción especulativa. Otro caso más reciente es La carretera de McCarthy, best seller en EEUU y premio Pulitzer, a la que se ha calificado de novela postapocalíptica o incluso de fábula. En alguna web, aun cuando sí se la menciona como una obra de ciencia ficción, se recalca que el autor no está adscrito al género. Pero la temática de la misma tiene claros precedentes en obras bien conocidas de la ciencia ficción como, por ejemplo, Soy leyenda, El cartero o La tierra permanece. Podemos ponerles el nombre que queramos, pero no dejan de ser por ello grandes obras de la ciencia ficción.
Corroboremos esta impresión con algunas cifras. Echo un vistazo un día cualquiera a la lista de novelas más vendidas en Amazón.es en la categoría de ciencia ficción y veo que la primera ocupa el puesto 78 en la lista general, la segunda el puesto 197 y la tercera el 205. Notemos que en el género de fantasía la situación es mejor: la primera ocupa el puesto 16, la segunda el puesto 21 y la tercera el 63.
No voy a negar que hay un componente objetivo en este rechazo al género. Por ejemplo, la ciencia ficción hard no es apta para cualquier paladar; y las aventuras espaciales en lugares lejanos y exóticos, en planetas imaginarios en los que viven seres variopintos, no parecen tener un público amplio. Pero el concepto de ciencia ficción es muy extenso, y hay novelas para todos los gustos. Muchas obras de ciencia ficción, partiendo de un supuesto “irreal”, muestran una historia cercana, en la que se habla en realidad de problemas actuales o que pueden aparecer en un futuro próximo, o en la que hay implícita una crítica social. Lo bueno de la ciencia ficción es que no hay límites a la imaginación, no existe ningún corsé “realista” que cercene las ideas. Por tanto, los prejuicios son una causa muy importante de este problema (muchas veces se piensa, erróneamente, que es literatura juvenil). Al fin y al cabo, en la ciencia ficción ocurre como en cualquier ámbito de la literatura: hay obras muy buenas, buenas, regulares y mediocres.
Es curioso que la situación sea muy distinta en el cine, donde las películas de ciencia ficción sí que tienen una aceptación por un público generalista. La guerra de la galaxias o Blade Runner son películas de culto. Sin ir más lejos, recientemente, en una votación popular del diario El País la película Blade Runner ocupó nada menos
que el segundo puesto, siendo derrotada en la final por El padrino. ¿Sería acaso posible que la novela de Philip K. Dick consiguiera semejante popularidad? Es más, el cine ha ayudado en multitud de ocasiones a relanzar las ventas de libros de ciencia ficción. En el caso del género de la fantasía épica, bastante afín a la ciencia ficción, la película El señor de los anillos y, más recientemente, la serie televisiva Juego de tronos han dado un gran impulso a las ventas. Aún recuerdo cuando, hace no mucho, buscaba en la librerías algún ejemplar perdido de Festín de cuervos, sin que los dependientes supieran siquiera de qué les hablaba, y eso que la saga era ya un best seller internacional. Sin embargo, ahora las estanterías de las librerías están atiborradas de decenas de ejemplares de todos los libros de la saga, colocados además en los lugares preferentes y más visibles.
Analicemos ahora el tema principal de este artículo: ¿es la era digital una oportunidad para la ciencia ficción en español?
Por regla general, los escritores de ciencia ficción españoles no han tenido en el pasado demasiadas oportunidades de publicar en España. La razón es bien conocida: estos vendían poco. Por tanto, si exceptuamos a algunos pocos escritores ya consagrados, las editoriales se han decantado tradicionalmente por la publicación de autores extranjeros, principalmente anglosajones. En algunos casos, se optaba incluso por el consabido truco de usar un pseudónimo para hacerse pasar por un autor anglosajón. Tan solo en los últimos años algunas editoriales pequeñas han dado oportunidades a los autores nóveles.
¿Cuál es la causa de esas ventas tan “bajas”? Obviamente, no la calidad, ya que hay obras de gran nivel escritas en español. Me voy a
atrever a aventurar una hipótesis. Partimos, como ya he comentado, de un contexto general en el que las ventas de libros de ciencia ficción no son altas, sostenidas principalmente por un reducido número de aficionados al género. Dado que el precio de los libros impresos no es precisamente barato, este grupo de lectores no podía absorber todas las novedades del género. ¿A quién iban a elegir mayoritariamente? ¿A un escritor extranjero, traducido tras haber tenido éxito en su país? ¿O a una joven “promesa” aún por descubrir? Somos bastante conservadores con nuestro dinero, así que preferimos tener amarrado el resultado antes de gastarlo.
Como resultado, durante años el porcentaje de publicaciones de autores españoles de ciencia ficción en las principales editoriales del género ha sido bastante pequeño, algo que no ocurre en la literatura general.
¿Cuál es la situación en este nuevo e incierto mundo digital? Echemos de nuevo un vistazo a las listas de los más vendidos en ciencia ficción en Amazón. No es que me guste mucho esa filosofía de convertir la literatura en una especie de Liga de Campeones, pero hay que admitir que aporta información útil. Como decía, si miramos esta lista, suele haber entre 4 o 5 libros escritos en español entre los 10 primeros (y digo “suele” porque los puestos varían más que la Bolsa). Además, novelas como Realidad Aumentada o Los senderos ocultos de los dioses se han mantenido durante muchas semanas en el primer puesto de la categoría. Parece, por tanto, que en el campo digital las ventas no son tan bajas. ¿Qué es lo que ha cambiado? Fundamentalmente, el precio. Muchas de estas obras tienen precios por debajo de los tres euros.
Por otro lado, los autores no solo se están autoeditando, sino que, debido a que el riesgo es menor al bajar los costes de producción, han aparecido diversas editoriales digitales (o sellos nuevos dentro de editoriales clásicas) que están publicando ebooks de ciencia ficción en español. Y como muchas de estas nuevas editoriales son generalistas, ya que publican obras de distintos géneros, es más fácil llegar a un público más amplio. Y es que, como ya he mencionado al principio, ponerle una etiqueta a una obra es perjudicial para las ventas. A este respecto, Félix J. Palma, autor de la exitosa novela El mapa del tiempo, dice lo siguiente en una entrevista: "Vivimos en un país que tiene prejuicios hacia las etiquetas, no hacia la temática. Si vas a la parte de literatura fantástica de cualquier librería, verás mil novelas sobre viajes en el tiempo, pero muchos lectores nunca buscarán ahí. En cambio, si sacas esa novela de la colección de fantasía de turno y la metes en cualquier editorial generalista, la gente la disfrutará sin cuestionarse el género". Es significativo que las novelas del mismo Félix J. Palma, o las de José Carlos Somoza o Elia Barceló, que publican en editoriales no de género, hayan sido traducidas a otros idiomas y vendidas con éxito en el extranjero. Dicho sea de paso, en los últimos años muchas novelas de ciencia ficción se están editando en editoriales generalistas, como, por ejemplo, Los Héroes (J. Abercrombie), El cuento de la criada (M.Atwood), La chica mecánica (P. Bacigalupi), Guardianes de la noche (S. Lukyanenko), Robopocalipsis (D.H. Wilson), Acero puro y otras historias (R. Matheson) o Los hijos de las tinieblas (J.A. Cotrina).
Por tanto, creo que esta nueva era digital es sin duda una época de mayores oportunidades para la literatura de ciencia ficción escrita originariamente en español. Al menos, es muy probable que las obras buenas puedan salir a la luz y tener reconocimiento en lugar de quedar olvidadas en un cajón cubriéndose de polvo.
¿Se equipará en breve la popularidad de la ciencia ficción en español a la anglosajona, o incluso a la de los países del este (autores como Sapkowski o Lukyanenko han tenido bastante éxito en España en los últimos años)? ¿Podrá vender igual un López o un García que un Smith? Desde luego, cantera no falta, como se puede comprobar por la cantidad de novelas a la venta en Amazón, pero, como diría el maestro Yoda: “Difícil saberlo es”.
* José Valero es matemático de profesión, profesor e investigador de la Universidad Miguel Hernández de Elche, autor de "El fatal desencuetro", ebook disponible en Literanda.
Comentarios
Es cierto lo que dices del inglés. Es probable que si algunos de nuestros autores escribieran en ese idioma, habrían tenido difusión a mucha mayor escala.
Sea como sea, sí vamos encontrando la apertura e incluso la aceptación, muy poco a poco, de la etiqueta. Lo que sí tengo claro es que hace ya bastantes años que no es necesario publicar con seudónimo inglés. :)
Yo tampoco creo que vaya a haber un boom, pero al menos las obras buenas tendrán algunas opciones de salir a la luz.
Otra buena noticia es que obras antiguas, muchas ya descatalogadas, se están publicando en ebook a buenos precios.