icono facebook
icono google
icono twitter

  • La ilustre fregona | Miguel de Cervantes

    La ilustre fregona
    M. de Cervantes
    0,00 €

  • Bonustrack | Eduardo Verdú

    Bonustrack
    Eduardo Verdú
    1,65 €

  • El fatal desencuentro | José Valero

    El fatal desencuentro
    José Valero
    0,00 €

  • Las Nueve Piedras | Silvia Pato

    Las nueve piedras
    Silvia Pato
    0,00 €

  • Fuenteovejuna | Lope de Vega

    Fuenteovejuna
    Lope de Vega
    0,00 €

  • Reset | Raúl Valcárcel

    Reset
    Raúl Valcárcel
    1,65 €

  • El sí de las niñas / Leandro Fernández de Moratín

    El sí de las niñas
    Leandro F. de Moratín
    0,00 €

  • La posada de los vientos | Rocío de Juan

    La posada de los vientos
    Rocío de Juan
    1,65 €

  • Un lugar para nacer... | Marià Moreno

    Un lugar para nacer...
    Marià Moreno
    1,65 €

  • Rimas / Gustavo Adolfo Bécquer

    Rimas
    Gustavo A. Becquer
    0,00 €

  • El ángel herido | Sergio Navas

    El ángel herido
    Sergio Navas
    1,65 €

  • El desguace | María Cera

    El desguace
    María Cera
    0,00 €

  • Crónicas de Alburia | A. Cortés Caballero

    Crónicas de Alburia
    Andrés Cortés
    0,00 €

  • El curso del agua caliente | Pedro Paradís

    El curso del agua caliente
    Pedro Paradís
    0,00 €

  • 50 días de mayo | Juan Cerezuela

    50 días de mayo
    Juan Cerezuela
    0,00 €

  • Los hijos de Mathnnow | Pablo Solares

    Los hijos de Mathnnow
    Pablo Solares
    1,65 €

  • Romeo y Julieta | William Shakespeare

    Romeo y Julieta
    W. Shakespeare
    0,00 €

  • El viaje | Jorge Luis Revilla

    El viaje
    J. Luis Revilla
    0,00 €

  • Seis libélulas | Vicente Gascó

    Seis libélulas
    Vicente Gascó
    1,65 €

Registro/Login



Nuestras novedades editoriales en tu mail



Síguenos en Facebook



Literanda en Twitter

Sueño y Realidad, Cielo y Tierra

Escribir es un acto que se realiza en estado de vigilia, despiertos a la vida y a los sentidos. Sin embargo, a menudo se escribe únicamente sobre sueños. Acto que no deja de ser reprobado por quienes, bienintencionadamente, conminan a que no sea lo onírico lo que ocupe tanto espacio para que sea lo real quién lo haga. Esto parece indicar algo similar a la emergencia de una dicotomía, donde el binomio Sueño y Cielo parece contraponerse al de Realidad y Tierra. Es un hecho que la ingente producción literaria ha resuelto la cuestión transitándola en todos sus planos, desde la polarización en el Cielo o en la Tierra hasta su enlace intermedio en también todos los grados imaginables. Es seguro que esa diversidad es la mejor respuesta a la cuestión, ahora, por nuestra parte solo sigue el modesto deseo de reflexionar sobre ella.

La realidad contiene nuestros elementos sustentantes, es desde ella que nos orientamos para abordar nuestro caminar, y es con ella con la que tratamos de pilotar nuestra travesía. Probablemente no haya alusión más descalificante a nuestros actos que la que se refiere a que los mismos estén privados de realidad, indicando con ello que se realizan desde un lugar inexistente y por ello incompetente. Un lugar desde el que forzosamente no nos puede ir bien. Todo eso es cierto, incluso radicalmente cierto y sin embargo, una aparente paradoja se abre paso de forma inmediata.

Sea cada pluma la que decida la mejor manera de manchar de tinta el pergamino

Si observamos el progreso del género humano, vemos que sistemáticamente el mismo se ha basado en el desarrollo y alcance de logros que literalmente antes no existían, y por tanto no eran en absoluto reales cuando fueron concebidos, y por esa misma razón estaban privados de Tierra y eran por tanto, en mayor o menor medida, Cielo.

La paradoja se constata, necesitamos construir sueños para transformar la realidad. Lo que “es” no contiene más que la reiterativa capacidad de “ser”. Vital, ciertamente, pero absolutamente limitada para generar por si misma nada que no sea la reproducción mecánica de su propia existencia. Lo que “no es”, lo que ahora “no es ser”, sí posee la capacidad generativa para definir lo llamado “a ser”, aquello que será un nuevo “es”, pero en su mero estado inicial y enunciativo no es más que un sueño, una utopía que puede ser todavía más denostada al calificarla despectivamente como quimera.105783011 9c46f9a577

Nuestros sueños nos anuncian quién seremos, y al escribir sobre ellos solemnizamos su genuino derecho a un día “ser”, pero parece que no quiere resolverse así la paradoja, porque también sabemos que nada podrá ser en el futuro si de alguna manera no está ya en el presente, ya que nada puede ser creado de la nada. El Cielo necesita tomar contacto con la Tierra de la misma manera que la Tierra no sería más que una reiterada repetición sin sentido sin el empuje del Cielo.

Sea cada pluma la que decida la mejor manera de manchar de tinta el pergamino, ejerciendo así la libertad del escribano que la maneja. Sí, sea así y sin más pretensión de aportación que ningún aporte. Decir que esta que ahora escribe, elige que sea el Sueño y el Cielo quién la guíe, quizás porque es de allá arriba de donde recibimos el maná del agua, nuestra fuente primera de toda vida.

 

*Marià Moreno es autor de Un lugar para morir, un lugar para nacer, ebook que puedes descargar desde aquí.

**copyright de las fotografías de gualtiero bajo licencia Creative Commons.

¡Si te ha gustado, compártelo¡

Submit to DeliciousSubmit to DiggSubmit to FacebookSubmit to Google BookmarksSubmit to TechnoratiSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Suscríbete a nuestro Blog

Blog de Literanda Newsfeed