
Desde siempre mi escritor preferido ha sido García Márquez. Cien años de soledad, escrito por cierto el año de mi nacimiento, debería ser, a mi entender de obligada lectura en los colegios. Dicho esto, hay ciertas cosas del Gabo hombre que me chirrían. Suele pasar con algunos grandes personajes, que cuando escarbas un poco en sus vidas, descubres que quizás debías haberte conformado con su espléndida obra. Cien años de soledad es una obra maestra, no hay duda. Y El coronel no tiene quien le escriba también, y La hojarasca, y muchas más. Pero el hecho de que el autor no conceda prácticamente entrevistas, que hable de sí mismo en tercera persona, su oscuro incidente con Vargas Llosa, y sus contradictorias y a veces oportunistas manifestaciones políticas me producen cierto desasosiego. Siempre me llamó la atención que el escritor colombiano más universal se limitara a escribir sobre su país, ciudad, pueblo: llámese Aracataca o llámese Macondo. La política de su país, sus familiares, sus costumbres... En realidad su autobiografía, que anunció en tres entregas y por cierto hasta el momento solo es una, es un libro suyo más, porque todas sus novelas son en mayor o menor medida autobiográficas. El éxito de tanto localismo solo se explica porque sus temas son universales y se reducen a uno: la soledad y sus cien años, que son los mismos aquí, en Colombia y en China. Ahora estoy leyendo El general en su laberinto, lo disfruto porque es una delicia, pero prefiero no pararme a pensar cuantos de los personajes, aparte de Simón Bolívar, son reales, sacados de los recuerdos y vivencias del autor. Tampoco a García Márquez le hace gracia hablar de este asunto. Hace pocos años la persona que le sirvió de referente para el personaje que repudia a su esposa por no ser virgen en Crónica de una muerte anunciada le denunció pretendiendo unos beneficios económicos, un litigio absolutamente disparatado que tardo 17 años en resolverse, a favor del escritor, por cierto.
Es algo a lo que supongo que muchos escritores recurrirán, pero ¿No tiene más mérito recurrir a la imaginación de cada uno que tener grandes dotes de observación, una vida llena de sucesos extraordinarios y una memoria prodigiosa? Gabriel García Márquez dice que no escribe nada más porque no tiene nada que decir, que no le vienen historias a la cabeza,... En realidad es que ya ha escrito su autobiografía a lo largo de varias novelas. Yo le seguiré disfrutando, eso sí, sin indagar en su personalidad ni plantearme cuántos de sus personajes le pueden denunciar.